La ONU pidió al gobierno sirio y sus aliados permitir la apertura de corredores humanitarios en el noroeste del país

La máxima funcionaria de derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, pidió hoy al gobierno sirio y sus aliados permitir la apertura de corredores humanitarios en el noroeste de Siria, donde una ofensiva contra rebeldes islamistas ha desatado un éxodo masivo de civiles y una de las peores catástrofes humanitarias de la prolongada guerra.

El pedido llegó horas antes de que conversaciones entre Rusia, que apoya la ofensiva de Siria, y Turquía, aliada de los rebeldes, concluyeran sin un acuerdo sobre cómo reducir las tensiones en el noroeste sirio pero con un compromiso de continuar con el diálogo.

En declaraciones a periodistas en Ginebra, Bachelet dijo que era "increíblemente cruel" que miles de civiles desplazados por los combates en la norteña región siria de Idleb duerman a la intemperie bajo láminas de plástico con temperaturas gélidas y sean bombardeados.

El llamado de la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos llegó un día después de que el presidente sirio, Bashar al Assad, prometiera seguir adelante con la ofensiva, que ha obligado a más de 900.000 personas a abandonar sus hogares desde principios de diciembre, según Naciones Unidas.

"Niños y familias están atrapados entre la violencia, el frío intenso, la falta de comida y condiciones de vida desesperantes", dijo por su parte la directora ejecutiva de Unicef, el organismo de la ONU para la Infancia, Henrietta Ford.

Casi la mitad de la población de Idleb proviene de otras partes de Siria que debió dejar por los combates.

Organizaciones humanitarias, incluyendo el Programa Mundial de Alimentos, de la ONU, se han visto obligados a interrumpir la distribución de ayuda debido a los combates.

Con apoyo de la aviación de Rusia, el Ejército sirio conquistó 1.500 kilómetros cuadrados en Idleb en las últimas semanas, incluyendo unos 30 poblados solo el domingo pasado, consolidando su control en torno a la ciudad de Alepo, las más grande de Siria.

La región de Idleb incluye la provincia del mismo nombre y zonas rurales de la vecina provincia de Alepo, y es el último bastión de los insurgentes alzados en armas contra el gobierno sirio desde 2011.

La ofensiva ha derivado en combates entre fuerzas de Siria y de Turquía, que posee tropas en el norte de Siria que están aliadas con los rebeldes para combatir al Ejército sirio y a combatientes kurdosirios a los que Ankara ve como amenaza a su seguridad.

Turquía mantiene puestos de observación militares en el norte de Siria para supervisar un alto el fuego acordado con Rusia en 2018 que ha colapsado. En las últimas semanas ha enviado miles de soldados, tanques y blindados para tratar de frenar la ofensiva siria.

Ankara urgió a Siria a detener la operación. Turquía ya alberga a más de 3,5 millones de refugiados sirios, y teme una nueva oleada migratoria.

Hoy, una delegación turca concluyó dos días de conversaciones con funcionarios rusos en Moscú que "no dieron un resultado satisfactorio", según dijo el vocero del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

"No aceptamos el documento y el mapa que se nos presentó", dijo Ibrahim Kalin en Ankara, y agregó que la exigencia turca es una vuelta a las líneas de frente acordadas en 2018.

Kalin dijo que Turquía no moverá sus puestos de observación y que seguirá enviando refuerzos a la zona "para proteger a los civiles" y respondiendo a cualquier ataque sirio.

La Cancillería rusa dijo en un comunicado que "ambas partes notaron su adhesión a los acuerdos existentes que contemplan medidas para reducir las tensiones, aliviar la situación humanitaria y continuar la lucha contra el terrorismo".

En Ginebra, la oficina de Bachelet dijo que constató la muerte de al menos 298 civiles en Idleb y Alepo desde el 1 de enero, al menos un centenar de ellos en los primeros 16 días de febrero.

El 93% de las víctimas corresponderían a acciones perpetradas por el gobierno sirio y sus aliados. Además, al menos 10 instalaciones médicas y 19 centros educativos se han visto afectados directa o indirectamente por los combates.

Bachelet también urgió a todas las partes a aplicar un alto el fuego inmediato y asegurar la protección de todos los civiles, al tiempo que solicitó a Siria y sus aliados abrir corredores por donde los civiles puedan salir de la zona de conflicto de manera segura.

"Ya no hay refugio seguro", dijo la ex presidenta chilena.

"Y como la ofensiva del gobierno continúa y la gente se ve forzada a ir a reductos cada más pequeños, temo que sean muertas más personas", agregó.

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