La Pampa: Revelan las condiciones inhumanas en las que vivían los peones chaqueños en la estancia del grupo Vía Bariloche

La inspección de la fiscalía de General Acha en la estancia Curacó reveló la forma en las que tenían a los trabajadores chaqueños. Los habían sacado de la provincia escondidos en un semiremolque térmico.
El sitio Enestosdías reveló este miércoles las condiciones inhumanas en las que vivían los peones chaqueños en la estancia del grupo Vía Bariloche en La Pampa.
Los trabajadores estaban distribuidos en tres campamentos en la estancia “Cabaña Curacó”, en General Acha, dormían en un colectivo desarmado y en casillas de chapa. El baño era una estructura de cuatro palos, una lona y un balde.
El portal accedió a las actas de una inspección ordenada por un fiscal pampeano. Los periodistas Sebastián Premici y Santiago Rey destaparon el caso.
Los peones hacheros contratados por la familia Trappa, del grupo Vía Bariloche y dueña de la estancia “Cabaña Curaco”, ubicada en La Pampa, vivían en condiciones de extrema precariedad distribuidos en al menos tres campamentos.
Así fue constatado por la División de Seguridad Rural de General Acha y por el fiscal Juan Bautista Méndez, según la documentación a la que accedieron Agencia Cadena del Sur y En Estos Días.

Al menos 18 hacheros fueron sacados el sábado pasado del campo de manera intempestiva y, según la denuncia que consta en un acta policial, encerrados dentro del remolque de un camión de Vía Cargo, para ser llevados hasta Cipolletti, localidad del Alto Valle rionegrino. En tanto, otro grupo fue trasladado a la misma ciudad en la caja de una camioneta, tal como narró un trabajador a ese medio, quien además aseguró que todos los peones estaban en negro.
En tanto, el pasado 14 de mayo salieron de ese mismo campo otro grupo de 15 personas, quienes fueron llevadas de manera directa a la provincia del Chaco.
Según se especula, los dueños de “Cabaña Curaco” decidieron sacarse de encima a 18 trabajadores, el sábado por la noche, en condiciones que, como mínimo, están reñidas con el Estatuto del Peón Rural (ley 26.727), porque el fiscal Méndez había ordenado una inspección ocular en el campo arrendado por los Trappa. Esa diligencia se concretó el 21 de mayo. Dicha inspección buscaba determinar si un grupo de hacheros había ingresado de manera ilegal, violentando la cuarentena y posiblemente dentro de otro camión de Vía Cargo, en una fecha cercana al 11 de mayo. El fiscal, advertido de esta posible irregularidad, ordenó la inspección de oficio Nro. 2211109.
Según el acta de inspección ocular al que accedieron Agencia Cadena del Sur y En Estos Días, pudo constatarse las condiciones de vida inhumana en las que vivían los trabajadores. En “un cuadro con monte muy cerrado, comenzamos a recorrer una picada, la cual se nota que es utiliza con regularidad ya que se pueden denotar varias huellas de vehículo; en esa altura podemos ver una casilla, con varias máquinas agrícolas al lado de la misma, al bajarnos constatamos que se trataría de un asentamiento o campamento en abandono de trabajadores rurales, el mismo está compuesto por un colectivo de color blanco, desarmado y en desuso y una casilla, como así también hay una habitación precaria compuesta de chapa al medio de dichos vehículos”.
Los inspectores encontraron al menos tres campamentos de estas características, en los cuales el baño consistía en cuatro palos y una lona y un balde. Una de las casillas tenía piso de tierra.
Tras este relevamiento, el fiscal Méndez envío información al área especializada en Trata de Personas de la policía local de la Provincia de La Pampa. Si bien hasta el momento no existe una denuncia formal en el fuero judicial Federal, desde diversos sectores se estarían evaluando posibles presentaciones o intervenciones de oficio vinculadas a las situaciones de extrema precariedad en que vivían los hacheros.
Uno de ellos es el Comité Ejecutivo para la Lucha Contra la Trata de Personas, organismo que, a nivel nacional, se encarga de la investigación de casos similares al sucedido en “Cabaña Curaco”.
Fuentes del Comité confiaron al portal que están “detrás de la información” y que elevarían las denuncias correspondientes.
El día del operativo ordenado por el Fiscal no se encontraron trabajadores pero sí las huellas de que habían estado y vivido en ese lugar, por los “restos de comida desperdigados”. Otro de los datos que indicarían que los hacheros fueron trasladados de ese lugar de manera intempestiva es que se encontraron 323 bolsas de leña cortada, arrumbadas en el piso.
“En este campamento, además de las precarias condiciones, se nota una gran cantidad de bolsas de arpillera llenas de leña como así también se aprecian huellas de vehículos, de personas y también se puede distinguir que han estado trabajando recientemente”, puede leerse en el acta de inspección ocular.
El pasado 14 de mayo, la empresa sacó del campo a otros 15 hacheros que fueron enviados directamente a Chaco en un micro de Vía Bariloche, contratado por el Ministerio de Transporte de la Nación como parte de los operativos de “retorno a casa” en el contexto de la pandemia. En el caso de los peones “movidos” de madrugada, se encuentran en Buenos Aires.
Para el Fiscal, el motivo inicial de la investigación es la supuesta violación a las restricciones que impone la cuarentena y, en ese contexto, el posible ingreso irregular de trabajadores a la estancia. “Nosotros tenemos que tratar de relacionar que los hacheros que no pudieron ingresar en un primer momento, luego lo hicieron por algún otro lugar que no sabemos. Y si ingresaron, además de la posible clandestinidad de cómo lo hicieron, queremos apuntar a los responsables que son quienes los contratan, quienes los explotan laboralmente”, sostuvo Méndez en diálogo con Agencia Cadena del Sur y En Estos Días. Por ahora su labor está centrada en determinar si a partir de esos traslados, la empresa que los contrató (Vía Bariloche) violó la cuarentena.
La grave situación, hasta el momento, no tuvo correlato en organismos oficiales. La Comisión Nacional Reguladora del Transporte (CNRT) informó que “es una cuestión a investigar por la Justicia local”, a pesar que algunas de las normas transgredidas se relacionan con el transporte de personas en condiciones irregulares.
Por su parte, el Gobierno de Río Negro eligió el silencio. La Provincia compra anualmente a “Cabaña Curaco” leña para el Plan Calor. Invierte montos millonarios para abastecer a diversas localidades, mientras que ciudades como Cipolletti también realiza compras a la misma estancia.