Cerca de mil familias fueron afectadas por las inundaciones en el sur de Tucumán

Cerca de mil familias fueron afectadas por las inundaciones en el sur de Tucumán, donde la crecida del río Marapa puso en jaque a las localidades de La Madrid y Graneros y muchos parajes rurales, tras varios días de lluvias intensas.

Alrededor de 300 familias dejaron sus hogares en las zonas más perjudicadas por los desbordes, mientras que el resto de los perjudicados están aislados por tierra, en momentos en que no llueve en la zona pero se mantiene el alerta meteorológica en todo el territorio provincial, según lo anunciado por el director de Defensa Civil, Fernando Torres.

Las dificultades de acceso impiden al comité de crisis provincial tener un relevamiento exacto de la cantidad de afectados y de las zonas inundadas, a lo que se suma que muchas personas se autoevacuaron de sus hogares sin ayuda oficial y algunos se ubicaron en la vera de la ruta nacional 157, en la zona sureste, donde pasaron la noche bajo improvisadas carpas.

En el lugar, el Gobierno montó baños químicos y distribuyó alimentos y bebidas, mientras que se habilitaron escuelas en Monteagudo y Simoca como opción de refugio.

El desborde del río San Francisco y de acequias y canales anegó además las comunas de El Palancho, La Esperanza, La Invernada, Domingo Millán, El Mistol y Rodeo Grande, adonde sólo se puede acceder con los botes de la Policía Lacustre.

El director de Vialidad Provincial, Ricardo Abad, alertó que las rutas provinciales 334, que une de oeste a este La Cocha con Taco Ralo, y la 331, entre Aguilares y Los Agudos, están cortadas por las inundaciones.

Las torrenciales lluvias se repetirían en las próximas horas según las previsiones del Servicio Meteorológico Nacional tanto en Tucumán como en Catamarca, de donde llegan los afluentes que colmaron la capacidad del dique tucumano Escaba y que obligó a abrir sus compuertas al doble de lo previsto para estas fechas.

Ayer el gobernador Juan Manzur recorrió La Cocha, antes de que llegara el punto más alto de la inundación, donde reclamó recursos nacionales para atender a los refugiados y para construir los diques El Clavillo y El Naranjal, postergados desde hace décadas.

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