La Pampa: Un genocida con prisión domiciliaria, camina por las calles de Santa Rosa

El exjefe policial de la dictadura es juzgado por asociación ilícita, genocidio, secuestros y torturas de 214 víctimas. Los jueces impusieron como condición del arresto domiciliario que permanezca en la vivienda de su hija Sandra y utilice una pulsera electrónica.
El exjefe de la Policía de La Pampa durante la dictadura, Luis Enrique Baraldini, no tenía permiso formal para salir del domicilio en que cumple el régimen de prisión domiciliaria.
Pese a ello -tal como informó El Diario- se lo vio el lunes caminado en la vía pública, en pleno centro de Santa Rosa.
Esa situación derivará en un análisis del Poder Judicial respecto de si violó el régimen ordenado por los jueces, ya que una presentación en la Fiscalía formaliza un estudio del caso, según confirmaron fuentes judiciales.
En principio, Baraldini tiene que solicitar autorización formal para moverse a cualquier lado y bajo cualquier circunstancia. La única excepción es un hipotético “riesgo de vida”.
El lunes fue observado en la vía pública de Santa Rosa. Al no haber una constancia de salida, ese acto podría constituir una violación del régimen de prisión domiciliaria.
El testimonio fue confirmado por un periodista de El Diario, que lo detectó el lunes al mediodía caminando por la calle Juan B. Justo al 300/400, acompañado de su yerno Omar Cayre, el abogado que integra su defensa en el juicio y es dirigente del macrismo local.
El cronista de este medio precisó que eran las 12:14 horas, porque en ese momento observó el reloj cuando Baraldini y Cayre caminaban por el lugar.
Su domicilio de detención es Cervantes 555, una casa que está cerca del lugar por donde Baraldini y el abogado iban en ese momento.
Baraldini permanece bajo arresto domiciliario, controlado a través de una pulsera electrónica desde los primeros días de octubre del año pasado, cuando abandonó la Colonia Penal donde estaba detenido.
La Justicia Federal le concedió ese beneficio, en la casa de su hija Sandra (aparece como su “guardadora”), porque el acusado tiene más de 70 años.
Baraldini está siendo juzgado por asociación ilícita, genocidio, secuestros y torturas de 214 víctimas en el segundo juicio de la Subzona 14. Los jueces impusieron como condición del arresto domiciliario que Baraldini debe permanecer en la vivienda de su hija, Sandra, garante del arresto domiciliario, y utilizar una pulsera electrónica para controlar el cumplimiento de la medida.
Baraldini, de 79 años, fue indagado en el juicio el 14 de septiembre del año pasado.
“La Policía vigilaba y cuidaba a los pampeanos, estoy orgulloso de ellos”, reivindicó a sus compañeros de causa. “Tenía una obligación moral con todos los pampeanos. No hubo ni un desaparecido, ni un atentado explosivo, ni un contrabando de bebés como había en otras provincias. La Pampa era una provincia tranquila”, completó.
Había evitado el primer juicio, el de 2010, estando prófugo en Bolivia. Allí fue capturado en vísperas de la Navidad de 2011. En el segundo juicio, decenas de testigos lo reconocieron participando de detenciones ilegales y de tormentos a las víctimas.