Salta: Una madre puso en venta su casa para comprarle los medicamentos a su hija

Myriam Sánchez puso en venta su casa en villa Soledad. Con una hija que tiene su vida atada a medicamentos que no le llegan desde abril, no le quedó otra opción. A Vanina le diagnosticaron una cardiopatía congénita e hipertensión pulmonar irreversible a los tres años. Su dieta es carísima, tiene anemia crónica y toma 400 pastillas por mes.
Su vida está atada a cuatro medicaciones. La más cara y crucial, Usenta (Bosentán), cuesta $155.000. La caja, de 60 comprimidos, le dura un mes. A la última se la consiguió Jorge David, el sandwichero más famoso de Salta, pero ni siquiera su inmenso corazón puede ya garantizarle a Vanina las pastillas que están por las nubes. Hoy tomará las últimas que le quedan.
Incluir Salud le cerró las puertas a su esperanza hace cuatro meses. Un amparo, resuelto en noviembre de 2015 por la Justicia Federal, obligó al programa estatal de salud a suministrarle el medicamento, pero las entregas fueron interrumpidas en marzo, pese al fallo.
Su madre, atragantada de angustia e impotencia, decidió vender el techo que comparten con Vanina desde hace más de 30 años. "No tengo opción: es la vida de mi hija!", exclamó Myriam.
Así son muchos de los calvarios que encierran cientos de causas tramitadas en la Justicia Federal por reclamos de medicamentos, prestaciones y prácticas médicas rechazados, recortados o demorados por obras sociales nacionales y sindicales.
Las demandas que se concentran en el fuero federal incluyen acciones de jubilados del PAMI y pensionados de Incluir Salud, el programa federal que suplantó al PROFE.(El Tribuno)
Oxígenodependiente
Analía Castro, de 34 años, padece hipertensión pulmonar. Pasa sus días conectada a una mochila de oxígeno. Pese a un amparo, Incluir Salud dejó de suministrarle hace seis meses los comprimidos de Bosentán. En las oficinas del programa federal le manifestaron que no podían gastar $2.400.000 por mes en una paciente. Su médico, Alberto Robredo, le recetó entonces Veletri Epoprostenol, un vasodilatador más accesible, pero desde hace dos meses tampoco lo recibe.
El pasado jueves, con una nueva presentación ante la Justicia Federal de Salta, Analía pidió que se haga cumplir el fallo del amparo. La joven denunció que en la oficina del programa le recriminaron que haya expuesto su situación en los medios. Ante los reproches, aclaró que ella es soltera y que no tiene modo de costear la mediación que, según advertencia médica, "no puede suspenderse porque existe riesgo de muerte".