Coronavirus: La Salud chaqueña se vistió de luto tras confirmarse la muerte de Miguel Duré

La Salud chaqueña se vistió de luto tras confirmarse la muerte de Miguel Duré, médico terapista y jefe de la Unidad de Terapia Intensiva del hospital Perrando, quien dio positivo de coronavirus.

Más de 20 días estuvo internado Duré y tras complicaciones durante la madrugada de este viernes falleció y se convirtió en la víctima número 81 de Covid-19 en la provincia que suma 1407 contagiados desde el inicio de la pandemia.

Como tantos colegas y allegados, las despedidas y comentarios respecto de la muerte de Duré se hicieron resonar en Salud Pública, una de ellas fue la sentida carta del doctor Julio Picón, quien despidió a su colega y amigo, con fuertes declaraciones.

En una de ellas hizo alusión al reclamo de los residentes y a las disputas entre médicos “los N95 que no están pero después sí, los gorgojos, la queja de los residentes y el apriete, el regreso a la fase 1, la pelea entre el director de emergencias y el director de Sáenz Peña, y así, una larga cadena de eventos desafortunados que van dejando una estela de muertos”.

Habló además de la “incertidumbre” y la “angustia” que viven los médicos en el marco de la pandemia “esa angustiante sensación de vulnerabilidad e incertidumbre. Porque no sabés quien va a ser el próximo. Y si los recaudos que tomás son suficientes”.

Se refirió a las promesas incumplidas y el reconocimiento que tantas veces falta, “el reconocimiento vacío que se agota en aplausos y en frases de Facebook, en bonos prometidos que no se concretan”.

“Y la duda te invade: ¿vale la pena este sacrificio? Porque hoy lloramos la muerte de un colega, y muchos se rasgarán las vestiduras. Pero dentro de una semana, o tal vez un mes, otras noticias estarán en los titulares de los diarios”, lamentó el doctor.

A continuación, la carta completa:

“Justo me tocó guardia hoy, y sabía que estabas mal. Que habías hecho un neumotorax bilateral y veíamos la placa en la computadora, y sabíamos el pronóstico. Tratamos de no pensar en eso, y seguimos atendiendo pacientes, heridos, etc. En un número que se incrementa día a día. Y te das cuenta que algo está fallando. Y después viene la noticia. Falleció Duré. Y pasa a engrosar una estadística fría, que no refleja el dolor que queda.

Atrás de esto, tenés un montón de situaciones que bordean lo ridículo para un problema muy serio. Los N95 que no están pero después sí, los gorgojos, la queja de los residentes y el apriete, el regreso a la fase 1, la pelea entre el director de emergencias y el director de Sáenz Peña, y así, una larga cadena de eventos desafortunados que van dejando una estela de muertos.

Y también están los otros muertos, invisibilizados, la economía que no sólo no arranca, sino que se despedaza, las obras que generan suspicacias. El control estricto acá y el viva la pepa diez cuadras más allá. Y esa angustiante sensación de vulnerabilidad e incertidumbre. Porque no sabés quien va a ser el próximo. Y si los recaudos que tomás son suficientes. Y el reconocimiento vacío que se agota en aplausos y en frases de Facebook, en bonos prometidos que no se concretan. Y la duda te invade: ¿vale la pena este sacrificio? Porque hoy lloramos la muerte de un colega, y muchos se rasgarán las vestiduras. Pero dentro de una semana, o tal vez un mes, otras noticias estarán en los titulares de los diarios, y al cabo de un año ya no se recordará ni la fecha de su muerte.

Y al final te das cuenta, que como médico y personal del hospital sos reemplazado por otro, y que poco a poco tu recuerdo se disipa, aún entre tus pacientes y colegas, y que los únicos que van a recordarte siempre, eternamente, va a ser ese núcleo reducido, casi anónimo de tu familia. Que en paz descanses Dr. Miguel Ángel Duré. Ningún homenaje será suficiente consuelo para tus seres queridos". Diario Chaco

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