Según un informe de la UCA: la comida también empieza a faltar en el trabajo

https://lasalcatering.com/wp-content/uploads/2025/08/ideas-de-comidas-para-llevar-al-trabajo-La-Sal-Catering-Mallorca-3-1024x683.webp

El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) publicó un informe que pone cifras concretas a una realidad cada vez más extendida entre los trabajadores del país: la dificultad para alimentarse adecuadamente durante la jornada laboral.

El estudio, basado en una encuesta representativa realizada a 1.171 trabajadores asalariados durante 2025, revela que el 83,5% de los trabajadores atraviesa algún tipo de vulnerabilidad alimentaria mientras trabaja. En contrapartida, solo el 16,5% logra transitar su jornada sin privaciones en la cantidad o calidad de alimentos.

En términos simples, tener empleo en Argentina ya no garantiza poder comer dignamente durante el horario de trabajo.

• Uno de cada cuatro trabajadores no come durante la jornada

• Uno de los datos más alarmantes del informe es que el 22,6% de los asalariados directamente no come durante su jornada laboral.

No se trata de una elección alimentaria ni de prácticas como el ayuno intermitente. Según el informe, esta situación responde principalmente a ingresos insuficientes, falta de infraestructura en los lugares de trabajo y condiciones laborales que no permiten pausas para comer.

La situación es aún más crítica en los sectores más vulnerables del mercado laboral. La falta de alimentación durante la jornada se concentra especialmente en:

-trabajadores mayores de 45 años
-empleados del sector público
-trabajadores de pequeñas empresas
-asalariados del Noreste argentino (NEA)
En esta última región, la mitad de los trabajadores afirma que no come durante su horario laboral, lo que refleja una realidad particularmente grave.

Según el informe, en el NEA trabajar y almorzar se han vuelto, para muchos, actividades mutuamente excluyentes.

La restricción económica se vuelve masiva

El estudio también muestra que la restricción alimentaria ya no es un fenómeno marginal sino una experiencia extendida entre los trabajadores.

• El 61,1% se saltea comidas por motivos económicos
• El 14,4% lo hace de forma habitual
• El 78,5% reemplaza alimentos por opciones menos nutritivas cuando el ingreso no alcanza

Los grupos más afectados son:

-jóvenes de 18 a 29 años (70,7% se saltea comidas)
-trabajadores no calificados (77,4%)
-empleados del sector público (73,2%)
El dato sobre el empleo estatal resulta especialmente significativo: los trabajadores públicos presentan mayores restricciones alimentarias que muchos empleados del sector privado, en parte por el menor acceso a comedores laborales o beneficios alimentarios.

Para los investigadores, esto refleja un deterioro estructural en las condiciones laborales del Estado, especialmente en sectores clave como salud y educación.

La infraestructura del trabajo también influye

El informe subraya que la posibilidad de alimentarse durante la jornada no depende solo del salario, sino también de la infraestructura disponible en los lugares de trabajo.

Contar con espacios básicos como comedores, heladeras o microondas tiene un impacto directo en los hábitos alimentarios.

• El 86,3% de quienes tienen comedor laboral realiza pausas para comer regularmente
• Entre quienes carecen de equipamiento básico, ese porcentaje baja al 62,7%
• En Argentina, el 13,7% de los trabajadores desempeña sus tareas en lugares sin ningún tipo de infraestructura alimentaria. En el sector de la construcción, esa proporción asciende al 20,7%.

Cuando la mala alimentación impacta en la salud

Las consecuencias también se reflejan en los indicadores de salud.

El informe señala que:

-el 23,1% de los trabajadores presenta obesidad
-el 59,7% tiene algún grado de exceso de peso
La obesidad es significativamente mayor entre quienes casi nunca realizan pausas para comer (35,8%) y entre quienes consumen alimentos menos nutritivos de forma habitual (30,4%).

Los investigadores advierten que el problema no se debe a la falta de conciencia. Por el contrario, los trabajadores son plenamente conscientes de su situación, pero quienes tienen peor dieta suelen ser los mismos que enfrentan peores condiciones de ingreso y trabajo.

La mayoría pide apoyo alimentario en el trabajo

Ante este panorama, el informe muestra que la demanda de apoyo alimentario por parte de los empleadores es masiva.

-El 80,4% de los trabajadores quiere que su empleador contribuya a su alimentación

-Entre quienes sufren simultáneamente restricciones en cantidad y calidad de alimentos, el porcentaje sube al 91,5%

Respecto al uso de ese beneficio, las prioridades también son claras:

-69% lo usaría para cubrir gastos cotidianos de alimentación
-50,8% para mejorar la calidad de su dieta
-36% para comprar comida preparada

Alimentación laboral: una inversión social
El informe concluye con una advertencia que interpela al mundo laboral y a las políticas públicas: garantizar la alimentación durante la jornada de trabajo no debería considerarse un gasto discrecional, sino una inversión en salud pública, productividad y equidad social.

back to top