Delcy Rodríguez, se expresó ante la ONU: “Creemos firmemente en el poder del entendimiento y el diálogo”

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ofreció su primer discurso como mandataria ante la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en una participación en la que abordó diversos asuntos, incluidos la situación del país y su posición en el concierto internacional, la celebración de elecciones y la participación venezolana en el mercado global de la energía.
"Mucho se dice sobre Venezuela. Muchos opinan sobre Venezuela. Algunos intentan interferir en los asuntos de Venezuela […]. Se impusieron intereses ajenos al bien común de los venezolanos", criticó. "En 2026 –prosiguió– Venezuela ha vivido dos grandes y dolorosas pruebas en su vida como nación: una derivada del estrangulamiento de la política interna y la confrontación agudizada con EE.UU"; otra, proveniente de la fiereza de la naturaleza: el doble terremoto del 24 de junio", manifestó la dignataria.
En ese orden, llamó a recordar que Caracas mantiene como directriz "su apego a la paz y el rechazo a la violencia", y promueve en su lugar el predominio "del diálogo sobre el conflicto".
"Creemos firmemente en el poder del entendimiento y el diálogo", apuntó, para luego destacar que la nación bolivariana "defiende sin ambigüedades que la paz, que una paz justa, duradera, con dignidad para todas las partes no es una aspiración ingenua sino la única salida verdaderamente humana".
"Por eso hoy, Venezuela aspira –con EE.UU., con sus vecinos, con todos los países de nuestro continente y de la comunidad internacional–, reconstruir y sostener relaciones de cooperación, respeto e igualdad", puntualizó. Seguidamente, agradeció al presidente estadounidense, Donald Trump y a su Gobierno "por su disposición a tomar el camino de las relaciones diplomáticas y de cooperación", tras década y media sin encuentros directos entre los jefes de Estado de las dos naciones.
Elecciones
Rodríguez aludió al "inicio de un proceso de transformación democrática profunda" orientado a la ampliación de la democracia en del país y a la superación de las diferencias políticas, y otras fracturas sociales, que pasan por la eliminación de todas las "restricciones económicas", de manera tal que el país suramericano tenga garantizado "su derecho al desarrollo", tras lo cual se celebrarán comicios para legitimar los cambios.
"En Venezuela habrá elecciones y, en esa dirección, hemos iniciado un diálogo político con sectores de la oposición, que conduzca a un proceso con igualdad de condiciones para todos", aseveró.
En esa línea Rodríguez se comprometió a que las instituciones venezolanas garantizarán "condiciones de participación para todas las fuerzas políticas del país" y, a ese respecto, enfatizó que "la democracia no se mide por la existencia de elecciones: se mide por la calidad de la competencia que precede esas elecciones", porque "una elección debe ser una solución, no un generador de conflictos irreconciliables".
Comercio y energía al centro de la ecuación
En cuanto a los desafíos económicos, amén de defender los modelos de crecimiento con justicia social, Rodríguez cuestionó nuevamente los regímenes de sanciones unilaterales, al considerar que "socavan las libertades económicas y financieras, y retardan el desarrollo humano".
A ello sumó lo que calificó como "el fracaso institucional del comercio global", habida cuenta de que "ninguna nación puede prosperar bajo esquemas supranacionales que no promuevan la industria nacional y premien la deslocalización".
Aunque destacó que su país está firmemente comprometido con el resguardo de los derechos de la naturaleza, consideró que la energía de origen fósil representa un factor inomitible para conseguir "estabilidad internacional".
Así las cosas, criticó lo que denominó "programas de descarbonización forzada", al valorar que representan "una amenaza" contra dimensiones claves de la vida humana como la seguridad alimentaria, el empleo y la producción. En su lugar, abogó por un enfoque que permita "garantizar simultáneamente la seguridad en el suministro, precios asequibles y sostenibilidad ambiental".
"Debemos evitar colapsos industriales, quiebres productivos y costos energéticos insoportables para los pueblos. La seguridad energética se hace así imprescindible para el sostenimiento de la economía internacional y el desarrollo", argumentó.
Seguidamente, destacó el papel de Venezuela en la ecuación energética internacional, que ha tomado nuevos aires con el acuerdo petrolero suscrito con EE.UU.
"Resalto así el recién [firmado] acuerdo binacional EEUU-Venezuela como uno de los más grandes jamás suscrito y que contribuirá al equilibrio energético del hemisferio y de la economía internacional", dijo al respecto.
Agenda multilateral
Hace una década, Rodríguez representó a su país en la 71.° Asamblea General de la ONU como ministra de Relaciones Exteriores del Gobierno de Nicolás Maduro.
Un día antes de subirse nuevamente al podio de la ONU, mantuvo un encuentro presencial –que catalogó de "histórico"– con el presidente de EE.UU, Donald Trump, después de casi nueve meses de la incursión armada estadounidense que terminó con el secuestro de Maduro y de su esposa, la diputada Cilia Flores.
La dignataria llegó a Nueva York la madrugada del pasado lunes. Al aterrizar en la ciudad estadounidense, declaró que llegaba "con la firmeza y la esperanza de un pueblo que cree en el encuentro y la unión entre las naciones".
En el marco de su visita a la ciudad estadounidense, también sostuvo un encuentro con el secretario general de la ONU, António Guterres, con quien habló de "profundizar la evolución estratégica de la cooperación entre el Gobierno Bolivariano y el sistema multilateral", consignó Miraflores.
Además, se reunió con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, así como con los líderes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM) "para impulsar nuevas etapas de relacionamiento con el sistema financiero internacional y garantizar trabajo conjunto en beneficio del pueblo venezolano".
La participación de la presidenta encargada en la Asamblea General ocurre tras ocho años de ausencia de jefes de Estado venezolanos en el podio central del organismo internacional en el contexto del desconocimiento de un grupo de países de las instituciones de Venezuela y del recrudecimiento de las sanciones impuestas por EE.UU. Maduro participó por última vez en el debate general en la sede de la ONU el 26 de septiembre de 2018.