Italia sale a las calles contra los precios crecientes, los bajos salarios y los servicios públicos colapsados

La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, expresó este sábado su profundo respeto hacia las miles de personas que se manifestaron de forma pacífica en el marco de la convocatoria realizada por la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL), una movilización que contó con la presencia de referentes de la oposición política.
Sin embargo, la mandataria advirtió que no se pueden soslayar los graves hechos de violencia registrados de manera simultánea en otras plazas del país.
Durante una serie de incidentes ocurridos en Milán, grupos de manifestantes lanzaron piedras contra las fuerzas del orden, dejando un saldo de agentes heridos, destrozos materiales y la obligada interrupción del cortejo.

En la ciudad de Turín, las autoridades interceptaron y detuvieron a personas que portaban adoquines y martillos rompevidrios, mientras que en Bolonia los desmanes motivaron el cierre preventivo de la estación ferroviaria.
Como consecuencia de los incidentes, al menos dos agentes resultaron heridos y cerca de 50 manifestantes, entre ellos varios menores de edad, fueron detenidos. Por su parte, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó la violencia en sus redes sociales. "Manifestarse es un derecho. Incendiar nuestras ciudades no lo es", afirmó.
¿Qué ocurre en Italia?
El 16 de octubre miles de estudiantes se volcaron a las calles de Italia para protestar contra el Gobierno de Meloni, en lo que denominaron 'El día de no-Meloni'.
Los alumnos reclaman, entre otros asuntos, mejoras en las condiciones educativas, pero también han incluido en su pliego de conflictivos temas el alto costo de la vida o la existencia de un polémico decreto que limita la cantidad de estudiantes extranjeros. Su consigna fue: "Dinero para las escuelas, no para la guerra", lo que constituye una crítica al creciente gasto militar.
El mayor sindicato de Italia ha anunciado ahora una huelga general para el próximo mes.