El Gobierno comienza a preparar un operativo para recibir a la selección

En Casa Rosada comenzó una carrera contrarreloj para organizar el operativo que acompañará el regreso del plantel al país. En el Gobierno trabajan sobre distintos escenarios posibles, desde un recibimiento acotado hasta una movilización multitudinaria en caso de consagración.

La coordinación está a cargo de la Jefatura de Gabinete junto a los ministerios de Seguridad, Defensa y Transporte. En las últimas horas se sucedieron reuniones entre las distintas áreas para delinear un esquema que permita garantizar el traslado de la delegación y, al mismo tiempo, ordenar la circulación de millones de personas que podrían concentrarse espontáneamente en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires.

En el Ejecutivo insisten en que todavía no existe un recorrido confirmado porque la planificación dependerá, en gran medida, de la decisión que adopte el cuerpo técnico y los propios futbolistas una vez finalizado el encuentro. Sin embargo, las distintas dependencias nacionales ya trabajan sobre alternativas que contemplan desde el arribo al aeropuerto hasta un eventual recorrido por la Ciudad de Buenos Aires.

Uno de los escenarios que permanece bajo análisis es un posible paso de la delegación por Casa Rosada. La alternativa fue impulsada públicamente por el presidente Javier Milei, quien ofreció el edificio de Balcarce 50 para que los jugadores puedan saludar a los hinchas desde alguno de sus balcones si así lo desean. En el Gobierno aclaran que la decisión dependerá exclusivamente de la Selección y remarcan que no habrá ninguna imposición por parte del Poder Ejecutivo.

La intención oficial es evitar que una eventual celebración adquiera un tono partidario. Ese criterio fue reiterado en las últimas horas por el propio Milei, quien sostuvo que un posible campeonato pertenece a los futbolistas y al pueblo argentino, y que la política no debe apropiarse de los festejos. Bajo esa premisa, en Casa Rosada aseguran que cualquier actividad institucional buscará mantener el foco sobre el plantel.

El diseño del operativo también toma como referencia la experiencia de diciembre de 2022, cuando la masiva convocatoria obligó a modificar sobre la marcha el recorrido previsto y la Selección terminó saludando desde helicópteros ante la imposibilidad de completar el traslado terrestre. En el Gobierno consideran que ese antecedente obliga a planificar con anticipación distintos cursos de acción para responder a escenarios cambiantes.

Por ese motivo, las áreas de Seguridad analizan los puntos de mayor concentración de público, los posibles cortes de tránsito y los corredores que podrían utilizarse para el desplazamiento de la delegación. También se mantienen contactos con las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y de la Provincia para coordinar las tareas de prevención y el despliegue de efectivos.

En paralelo, el Ejecutivo monitorea la logística vinculada al regreso del vuelo que trasladará a la delegación. La hora de arribo, el aeropuerto elegido y el cronograma definitivo dependerán de la organización deportiva y de las decisiones que adopte la Asociación del Fútbol Argentino una vez concluida la final.

La expectativa también atraviesa el funcionamiento cotidiano de Casa Rosada. Si bien la agenda oficial continúa con reuniones de gestión y actividades previstas, buena parte de la atención del Gobierno está puesta en el desenlace deportivo y en las consecuencias organizativas que tendrá un eventual triunfo argentino.

En Balcarce 50 evitan anticipar anuncios hasta que exista una definición deportiva, pero reconocen que el operativo se ajustará casi en tiempo real a las decisiones que tome la Selección. La prioridad, afirman, será garantizar un regreso seguro para el plantel y permitir que los hinchas puedan celebrar sin repetir las complicaciones logísticas que marcaron los festejos del último campeonato mundial. El resultado de la final terminará de definir el alcance del dispositivo, pero en el Gobierno dan por descontado que el regreso del seleccionado requerirá uno de los mayores despliegues de seguridad y coordinación de los últimos años. 

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