El Gobierno autorizó por DNU ejercicios militares por más de $7.125 millones
El Decreto 717/2026, publicado este jueves en el Boletín Oficial, comprende los ejercicios navales Fraterno XXXIX, Viekaren XXVI, Siforex XIV y Unitas LXVII. La decisión fue adoptada debido a que el proyecto de ley enviado para obtener la autorización correspondiente no fue tratado por el Congreso, pese a que las primeras movilizaciones están previstas desde el 10 de agosto.
La Constitución Nacional establece entre las atribuciones del Congreso la de permitir la introducción de tropas extranjeras y la salida de fuerzas nacionales fuera del país. La Ley 25.880, además, fija el procedimiento por el cual el Poder Ejecutivo debe solicitar esa autorización legislativa.
Sin embargo, el Gobierno consideró que la proximidad de los ejercicios configuraba una situación excepcional que impedía seguir el trámite ordinario para la sanción de una ley. El DNU deberá ahora ser analizado por la Comisión Bicameral Permanente del Congreso.
Fuerzas brasileñas llegarán en medio de la crisis diplomática
El punto de mayor impacto político es la autorización para que buques, aeronaves y aproximadamente 450 efectivos brasileños, además del personal de Estado Mayor y especialistas, ingresen a la Argentina para participar del ejercicio Fraterno XXXIX.
El despliegue comenzará pocos días después de que Brasil decidiera mantener fuera de Buenos Aires a su embajador Julio Bitelli y reducir su representación diplomática al nivel de encargado de negocios, como respuesta a los reiterados ataques verbales de Milei contra Luiz Inácio Lula da Silva.
El mandatario argentino había participado el 25 de julio de un acto de campaña de Flávio Bolsonaro en San Pablo, donde volvió a calificar a Lula como “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”. También dirigió expresiones ofensivas contra integrantes del Supremo Tribunal Federal brasileño.
Bitelli fue llamado inicialmente a consultas y Brasil resolvió posteriormente que no regresará a la Argentina mientras continúen las agresiones contra Lula y las instituciones brasileñas. La relación quedó bajo la conducción de un funcionario de menor rango diplomático.
El Gobierno argentino, por su parte, comunicó que no adoptará una medida diplomática equivalente. El canciller Pablo Quirno calificó la decisión brasileña como unilateral, pero sostuvo que Argentina no retirará por ahora a su representante en Brasilia.
De este modo, la llegada de las fuerzas brasileñas se producirá mientras la relación política atraviesa su momento más delicado de las últimas décadas, aunque sin ruptura formal de los vínculos diplomáticos.
Fraterno se realiza desde 1978 y forma parte de una cooperación naval de larga duración entre las armadas de ambos países. El contraste, no obstante, resulta significativo: mientras los gobiernos reducen el nivel de su diálogo diplomático, las estructuras militares mantienen los mecanismos de coordinación previamente acordados.
Fragatas y un submarino brasileño operarán en aguas argentinas
Fraterno XXXIX se desarrollará en la Base Naval Puerto Belgrano, la Base Naval Mar del Plata y aguas jurisdiccionales argentinas. El ingreso de las fuerzas brasileñas quedó autorizado desde el 10 hasta el 24 de agosto.
La Armada Argentina prevé utilizar un destructor MEKO 360, dos corbetas MEKO 140, un patrullero oceánico clase Bouchard y el buque logístico ARA Patagonia, además de aeronaves de ala fija y rotatoria. Los medios navales enumerados podrían movilizar por sí solos hasta 725 efectivos argentinos, sin contar especialistas, aviadores y personal de Estado Mayor.
Brasil, en tanto, participará con una fragata clase Tamandaré, una fragata clase Niterói, el navío de socorro submarino Guillobel y un submarino clase Riachuelo.
Las maniobras contemplan ejercicios de guerra antisubmarina, antisuperficie y antiaérea, operaciones aeronavales, interdicción marítima, buceo e intercambio de personal embarcado. El costo informado para la participación argentina asciende a $1.309.214.353,83.
Operaciones en el canal Beagle
El DNU también autoriza la salida de fuerzas argentinas para intervenir en el ejercicio Viekaren XXVI, que se realizará junto con Chile entre el 24 y el 28 de agosto en el canal Beagle y las inmediaciones de Puerto Williams.
Las actividades estarán enfocadas en la búsqueda y rescate, el salvamento marítimo, el control de la contaminación y la seguridad del tránsito naval. Argentina movilizará una lancha rápida, dos lanchas patrulleras, un patrullero oceánico, un avión de vigilancia marítima y personal del Comando del Área Naval Austral. El costo estimado es de $79.310.200, financiado con recursos presupuestarios de la Armada.
Un destructor y 286 efectivos viajarán a Perú
Para los ejercicios Siforex XIV y Unitas LXVII, el Gobierno autorizó la salida de medios y personal argentino desde el 14 de agosto hasta el 14 de octubre. Las operaciones se desarrollarán en aguas peruanas, próximas al puerto del Callao.
Siforex se realizará entre el 7 y el 9 de septiembre con la participación de Argentina, Perú y Estados Unidos. La Armada enviará un destructor MEKO 360 con hasta 230 efectivos, un helicóptero Fennec y seis integrantes del Estado Mayor y especialistas.
Las maniobras estarán orientadas principalmente a la guerra antisubmarina y antisuperficie. Finalizado Siforex, el destructor permanecerá en el Callao para incorporarse inmediatamente a Unitas. El costo estimado para Siforex es de $106.275.724,42.
Unitas concentra casi el 80% del gasto
Unitas LXVII será el ejercicio de mayor escala y costo. Se realizará entre el 10 y el 24 de septiembre con fuerzas de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, El Salvador, Estados Unidos, Honduras, Japón, Panamá, Paraguay, Perú y Bolivia.
Además del destructor y sus 230 tripulantes, Argentina enviará nueve integrantes del Comando de la Flota de Mar y 47 efectivos de la Brigada Anfibia de Infantería de Marina y del Comando de Fuerzas de Operaciones Navales Especiales.
El costo informado asciende a $5.630.547.097,11, equivalente a aproximadamente el 79% de los recursos detallados para las cuatro operaciones.
Los anexos describen maniobras de defensa aérea, antisuperficie, antisubmarina y anfibia, además de escenarios ficticios de estabilización, mantenimiento de la paz, asistencia humanitaria y respuesta ante desastres naturales.
La suma de los importes consignados para los cuatro ejercicios alcanza los $7.125.347.375,36. No obstante, los documentos no precisan si existen costos operativos compartidos entre SIFOREX y UNITAS, debido a que ambas actividades utilizarán el mismo destructor, el helicóptero embarcado y parte del despliegue logístico hacia Perú.
No es el primer DNU por ejercicios militares
La autorización publicada este jueves no constituye el primer caso de 2026 en que el Gobierno utiliza un DNU para habilitar movimientos militares internacionales ante la falta de tratamiento del Programa Anual de Ejercitaciones Combinadas.
En marzo, el Ejecutivo dictó el DNU 149 para autorizar la participación argentina en el ejercicio Cooperación XI, realizado en Mato Grosso del Sur, Brasil. Semanas después empleó el mismo mecanismo mediante el DNU 203 para habilitar la salida de fuerzas destinadas al ejercicio naval ACRUX XII, también en territorio brasileño. En ambos casos, la justificación fue que el proyecto enviado al Congreso continuaba sin tratamiento.
La reiteración vuelve a colocar en discusión el uso de decretos de necesidad y urgencia para suplir una autorización que la Constitución asigna expresamente al Congreso, ahora en un escenario especialmente sensible por el deterioro de la relación política con Brasil.