Axel Kicillof dijo que en los últimos cuatro años se produjo "una situación de tierra arrasada"

El gobernador bonaerense electo Axel Kicillof alertó por la situación actual de la provincia de Buenos Aires y aseguró que los indicadores económicos y sociales del distrito que deja María Eugenia Vidal son “pésimos”.

Durante la primera conferencia de prensa luego del triunfo en las elecciones, el ex ministro de Economía dijo que “los números son muy malos y preocupantes, a nivel nacional y provincial” y que el resultado del domingo pasado en las urnas fue “un gran triunfo de la democracia y una enorme oportunidad para la Argentina y la Provincia”.

“Desde el punto de vista de la situación económica, social y productiva en cuatro años se han producido una situación de tierra arrasada: pérdida de fuentes de trabajo, nueva pobreza, pérdidas de empresas en todas las ramas (industria, comercio, servicios, producción agropecuaria), se perdió capacidad productiva y hubo pérdida de poder adquisitivo”, enumeró Kicillof, en la rueda de prensa celebrada este mediodía en La Plata.

La vicegobernadora electa, Verónica Magario, completó la idea: “Yo si voy a estar en La Plata, por lo menos los dias de semana. Y voy a volver a la matanza los fines de semana”.

Luego se embarcó en un análisis de la economía provincial, que caracterizó como “tierra arrasada”. Prometió además encabezar un "gobierno de gestión" y no de "marketing". "Se va a trata de que se vea al gobierno provincial y a los gobiernos municipales, acompañando, ayudando" sostuvo, en lugar de mostrar "afiches".

“La situación financiera se trató de esconder y disimular. Es momento de ponerlo sobre la mesa, no digo para echarse culpas sino para resolverlo”, dijo Kicillof, quien subrayó que le pedirá a Vidal que “se ocupe en este tiempo de transución intenrar resolver varios de los problemas nuevos que se han creado”.

Entre los problemas que enumeró son los de “infraestructura escolar”, la “situación de financiamiento” de las obras iniciadas, “la situación hospitalaria” y las “cargas” que se transfierieron a los intendentes, como el SAME y los gastos del transporte urbano de pasajeros.

“Tenemos muchas cosas para ir revisando y encaminando de acá al cambio de gobierno. Nuestra actitud es tremendamente constructiva, queremos gobernar para todos los bonaerenses y lo queremos hacer sin ningún tipo de exclusión ni exageración”, continuó Kicillof, que insistió en la necesidad de conocer “la situación real de la provincia, en este mes y medio, se ponga blanco sobre negro”.

Con el 95,66% de las mesas computadas en la provincia de Buenos Aires, Kicillof obtuvo 5.022.109 de votos y alcanzó el 52,28%. Por su parte, Vidal sostuvo 3.687.615 sufragios y llegó al 38,39%.

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