Bombardeo mediático a la unidad

La euforia de los medios opositores por el fallo de la Corte Suprema contra la política sanitaria del Gobierno Nacional y a favor de la campaña presidencial de Rodríguez Larreta trastocó en furia por el acto en Ensenada en el que el Frente de Todos mostró unidad a pesar de los desacuerdos sobre las tarifas de la energía. Este hecho facilita un despliegue editorial que, como en 2020, se dirige a socavar por igual al Presidente y a su ministro de Economía.

El muy celebrado fallo fue anticipado en los medios que marcan la línea de todo el dispositivo opositor, como ocurría con las resoluciones de Bonadío, entre otros. Incluso se leyeron e imprimieron párrafos textuales antes de que sus señorías, defensores de la presencialidad, deliberaran por medios virtuales para bajar el martillo en contra del Gobierno.
   
El martes en Clarín, Mayol escribió que el Presidente padece debilidad; Roa escribió que el Presidente padece debilidad; González escribió que el Presidente padece debilidad. Los tres nombran al gobernador Kicillof como “agresor”, obviamente a órdenes de la Vicepresidenta.
   
El domingo 9 Clarín, Infobae y La Nación dedicaron sus títulos principales a la “crisis” en el Frente de Todos por el tema energético, y a enunciar la debilidad del ministro Guzmán. Los columnistas de primera línea, Kirschbaum y Van der Kooy de Clarin, y Morales Solá, de La Nación, publican un relato idéntico, diferenciado solo por matices de lenguaje y redacción. Son escoltados por las y los redactores de segunda y tercera división: Nicolás Wiñazki en Clarín, Fernández Díaz en La Nación, Struminger en Infobae.
   
El deseo ciego de desintegración del Frente de Todos, aunque alimentado por la disputa real en torno de las tarifas eléctricas, empuja a algunos escribas al paroxismo. Con una liviandad política que no resistiría un párrafo en la revista Anteojito, Pagni en La Nación quiere imponer el clima de fin de época mediante distorsiones insólitas: fue por una protesta por tarifas que Dilma Roussef terminó derrocada, dice. Y por lo mismo, el admirado ultraderechista chileno Piñera está en problemas.
   
Como el fallo de la Corte no destruyó al Frente gobernante, todas y todos los comentaristas de Clarín, Infobae y La Nación concertaron la interpretación: el acto de unidad de Ensenada fue para “disimular” la crisis, según Roa de Clarín demostrada científicamente en la forma en que Ella lo miraba a Él.
   
Ese encuentro político les amargó la fiesta, tanto que ni siquiera sacaron provecho del manifiesto alarde de poder de Larreta, que tras confirmar que los cortesanos no temen ser vistos lamiéndole las botas de precandidato se exhibió con una representante de la embajada de Estados Unidos, con foto incluida. Parece que Biden no es tan Juan Domingo.
   
Black Rock, el conglomerado económico más poderoso del mundo, y que entre sus múltiples intereses tiene la protección de la carroña financiera mundial, nunca quiso al ministro Guzmán. Durante 2020 Bonelli en Clarín (donde el grupo es accionista), Pagni en La Nación y Letjman en Infobae lo dieron por ignorado y despreciado por los acreedores externos con los que negociaba. Ahora, estos y otros redactores duplican la dosis, sirviéndose de lo que el desacuerdo sobre las tarifas tiene de verdad e inventándose el resto.
   
La línea permanente que enlaza la desdichada propuesta de Macri, “que mueran los que tienen que morir” con el fallo de la Corte, que hasta admite ignorancia en materia sanitaria pero aún así sentencia sobre el tema con evidente desprecio por la vida, es portador del talante mortuorio hacia los adversarios políticos: de la “guillotina” que espera a Cristina Kirchner, como escribe Morales Solá, a la definición del viaje a Europa que Guzmán hace con el Presidente como “el lustre de lujo de su funeral”, estampado por Kirschbaum.
   
Quien dice Black Rock dice Pfizer y dice Grupo Clarín: el viernes Ezequiel Burgo examina el rechazo de los grandes laboratorios a la idea de liberar patentes de las vacunas, reclamo hecho desde el momento mismo en que se declaró la pandemia y que el presidente Biden declara ahora como propio. El columnista dice, con suavidad, que no es tan buena idea. La “teoría económica” demuestra que “sin patentes hay menos avances científicos”. Y más: sin secreto comercial y sin barrera para acceder a la tecnología “el capitalismo no sería capitalismo”. Clarín tiene la solución: que los gobiernos paguen las patentes.
   
La defensa a ultranza de la caja de Pfizer demanda muchas otras notas. Morales Solá, al fin también empleado de Black Rock, escribe que la palabra del Presidente carece de todo valor y como “demostración” cita los elogios a la vacuna Sputnik, cuyo reconocimiento mundial sigue sacando de quicio a estos “medios independientes”.
   
La apropiación de realidades ajenas para el objetivo permanente de atacar al Gobierno y especialmente al kirchnerismo lleva el domingo a Tenembaum en Infobae a igualar a la Vicepresidenta con el narcoterrosita colombiano Álvaro Uribe y con el ultraderechista y misógino Bolsonaro. Son iguales, dice, porque critican a los jueces.
   
Este odio se expresa, como siempre, con otras variantes. Bonelli en Clarín le adjudica a Axel Kicillof el primer lugar en la ofensiva contra el ministro Guzmán. Se sirve, es cierto, del elogio en público del Gobernador al subsecretario de Energía, Basualdo, cuya salida o no de la función está en el centro de la controversia. Pero, cual heredero de McCarthy, no le alcanzan estos hechos, cuando dice que Kicillof ya tiene al futuro ministro de Economía, Augusto Costa: “ambos amigos de correrías marxistas en la UBA”.
   
El disgusto por el acto de Ensenada tras el fallo de la Corte contra la política sanitaria nacional obtuvo de este fiel operador del Grupo expresiones de ira: “Patético acto de unidad”.
   
El despliegue a favor de Larreta incluyó una estrafalaria interpretación clarinezca del triunfo derechista en Madrid. Roa escribió loas a Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad, porque en la pandemia resistió la política sanitaria del gobierno del socialista Pedro Sánchez, al mantener clases presenciales. Dice que su política fue excelente y sus resultados magníficos, “salvo la cantidad de muertos, la mayor del país”.
 
Esta arrasadora brutalidad (otra vez, “que mueran los que tengan que morir”) explica que en los rincones de la redacción de Clarín se deslice con sarcasmo, aunque entre susurros para que no oigan generales ni sargentos: “¿Por qué El Dipy no viene de editor del diario? Porque ya tenemos a Roa. Y entonces, ¿por qué no viene de columnista político? Porque ya tenemos a Fernando González”.(Comuna)

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