Vicepresidente de Cáritas Posadas: Los datos de la pobreza infantil en Argentina no son confiables

El sacerdote Alberto Barros, vicepresidente de Cáritas Posadas, manifestó su preocupación por el aumento de la pobreza infantil en Argentina. Advirtió que las cifras oficiales no reflejan la realidad y la gente busca comida en las parroquias, lo que muestra una situación alarmante en los barrios. “Las familias pobres endeudadas hoy son muchísimas”, manifestó.
Barros cuestionó la confiabilidad de los datos oficiales sobre la pobreza infantil en Argentina y afirmó que las cifras no se condicen con la realidad que se observa diariamente en los barrios.
“No nos olvidemos que siempre, en general, todos los gobiernos, y este en particular, hacen de un relato ideológico un intento de mostrar una realidad que es muy diferente”, sostuvo. Explicó que el informe sobre la supuesta baja de la pobreza infantil se basa en datos oficiales que «hoy no son confiables». Además, señaló que la Universidad Católica Argentina (UCA) habla de un índice de pobreza subvalorado.
Para el párroco de la Sagrada Familia, la medición oficial no tiene en cuenta variables como servicios, alquileres e infraestructura. “El mejor índice es la voz de nuestro pueblo, nuestra gente, el supermercado, lo que pasa todos los días”, afirmó. El sacerdote puso como ejemplo la caída brutal en el consumo de leche en Argentina, un dato que, según él, también proviene de fuentes oficiales. “¿Cómo tenemos niños cada vez menos pobres cuando toman cada vez menos leche?”, cuestionó.
En ese sentido, relató que las Cáritas parroquiales y diocesanas reciben a más personas que buscan alimentos, especialmente leche. Aunque existan programas sociales y de ayuda alimentaria, estos no cubren una alimentación de calidad para los más chicos. “La gente se acerca cada vez más a pedir sobre todo alimentos, leche. A eso hay que sumarle otros temas: a veces viviendas muy precarias, la falta de cloacas, el problema del agua potable, el problema de una salud no siempre bien cuidada en los más pequeños”, detalló. En su perspectiva, la pobreza sigue siendo alarmante en Argentina.
La insuficiencia de las ayudas sociales
Barros reconoció que las ayudas sociales, como la Asignación Universal por Hijo (AUH) y el programa Alimentar, siempre son útiles, pero enfatizó que no son suficientes. “Hoy muchas familias pobres reciben la Asignación Universal por Hijo, el programa alimentar; hay distintos programas de ayuda, pero en un contexto de empobrecimiento general del país, donde tenés cada vez menos trabajo”, dijo. Mencionó la caída en los índices de crecimiento de la industria y la construcción, lo que se traduce en menos empleo, especialmente para las familias pobres que dependen de trabajos informales.
El sacerdote también hizo hincapié en el aumento del endeudamiento en las familias pobres. “El endeudamiento ha crecido enormemente en todo el país, en todo tipo de familias, las familias pobres endeudadas hoy son muchísimas, mucho más que antes. Cuando vos medís la pobreza que supuestamente baja en los niños, porque hay asignaciones sociales, cierta cantidad de dinero que ingresa en las familias, no deja de ser un relato porque la realidad pasa por otro lado y es lo que todos vemos en el día a día”, manifestó.
El vicepresidente de Cáritas advirtió que el drama de la pobreza infantil sigue siendo un problema grave y que, incluso con datos oficiales, se prevé un crecimiento en este semestre.
Al referirse a la situación en Posadas, describió la pobreza infantil con un rostro “doloroso”. “La pobreza siempre es dolorosa. Y en los niños es enormemente dolorosa, porque son el presente y el futuro de nuestra patria”, expresó.
Barros lamentó que haya chicos fuera del sistema escolar en 2026, y remarcó que no asisten a la escuela por no tener zapatillas o por las condiciones socioeconómicas de sus familias. “Hay problemáticas que exceden el tema de lo monetario, pero como este es un gobierno que todo lo ve desde lo monetario, todo pasa por lo financiero, la moneda, ingresos, no ingresos, por ahí no ven una dimensión humana que tiene un montón de aristas que van mucho más allá del dinero”, criticó.
La droga como salida
En otro tramo de la entrevista, el religioso conectó la pobreza infantil con la falta de proyección y esperanza en los niños. “Chicos que van creciendo en un ambiente donde las posibilidades de un bienestar digno al cual todo ser humano tiene derecho, cuando ven que eso no se da y se va haciendo como lo normal, lo normal es la carencia, lo normal es la dificultad, lo normal es el sin trabajo de sus padres, lo normal es no poder tener el alimento suficiente, lo normal es convivir con enfermedades de los adultos, lo normal es el hacinamiento en viviendas sumamente precarias”, argumentó.
«Todo eso a un chico le quita expectativa de futuro, le quita esperanza y de ahí a lo que nos pasa en muchos barrios el tema de la droga en los chicos de más 10, 11 años, va siendo el pan nuestro de todos los días. Con esto no estoy diciendo que la droga sea un tema del mundo de la pobreza, está en todos los estratos sociales, en absolutamente todos, pero en el mundo de la pobreza, la droga es una especie de salida en el marco de la falta de esperanza, de la falta de expectativa, de un qué hay para adelante, para qué vivir, qué me espera», reflexionó.
Para luchar contra esta problemática, propone un desafío a largo plazo que implica recuperar los grandes valores que permiten transformar la realidad. “Desde el gobierno nacional plantean todo el tiempo esto de que ellos quieren dar una batalla cultural, y creo que no hay que escaparle a esa batalla”. Según su visión, la batalla cultural que plantea el gobierno busca generar individualismo, egoísmo, avaricia y despreocupación por el dolor del otro.
“Creo que esa batalla no la podemos perder, y creo que no la vamos a perder, porque las raíces de nuestro pueblo argentino, latinoamericano, son raíces profundamente humanistas, cristianas, que hacen de la solidaridad, de la comunidad, de la preocupación por el otro, valores muy fuertes”, afirmó. De allí que, a su criterio, recuperando esos valores, se pueden generar propuestas en el ámbito escolar, familiar, político, municipal e eclesiástico.
“Creo que tenemos un problema diligencial que les cuesta conectar con la realidad de nuestro pueblo. El desafío de un diligente político es olvidarse de sí mismo para ponerse al servicio del bien común, al servicio de los más pobres, de los enfermos, de los sufrientes, de los excluidos, de los descartados de la sociedad, de la avaricia, como decía el Papa Francisco”, cerró.(MOL)