El Atlético de Simeone no pudo con el Real Madrid


El Atlético de Madrid puro corazón del "Cholo" Simeone no pudo por segunda vez en tres años con el Real Madrid, en una final de la Liga de Campeones plena de emoción y carente de fútbol, que le permitió a los "merengues" levantar por undécima ocasión la "Orejona" y al portugués Cristiano Ronaldo concentrar las lentes de todas las cámaras al marcar el penal decisivo en un partido en el que estuvo "ausente".

Dominador del juego en la mayor parte de los 120 minutos el Atlético sobrellevó la carga anímica de la desventaja con gol en posición adelantada de Sergio Ramos y el penal marrado por el francés Antoine Griezmann (segundo que erra en la temporada ante el costarricense Keylor Navas) para sucumbir al "conjuro de los postes" en el San Siro con el remate de Juanfran en su cuarto turno de la tanda de penales.

Una frustración que extendió a tres el infortunio del Atlético en finales de Liga de Campeones, con el dramatismo que significa haberlas perdido cuando saboreaba la victoria: en 1974 cuando el Bayern (Schwarzenbeck) le empató sobre la hora (luego los alemanes golearon 4-0 en otro partido), en 2014, también con el Real, con el cabezazo agónico de Sergio Ramos y caída 4-1 en el alargue, y ahora derrota en la tanda de penales cuando había terminado más entero que su rival.

La edición 61 del máximo torneo europeo de clubes (denominado Copa de Campeones hasta 1992 y popularizado como la "Champions" por su conmovedor himno) dejó interrogantes, como la continuidad de Simeone al frente del Atlético, generada por él mismo en la conferencia de prensa post partido, y certezas como que este Real Madrid de Zinedine Zidane está a años luz de la época de "Galácticos" y es un conjunto bien terrenal.

La disciplina táctica y el coraje, dos atributos con los que Simeone le puso sello al equipo, fue el estandarte de los jugadores albirrojos para dominar claramente el desarrollo en el segundo tiempo y el alargue, aunque con escasa lucidez en el área rival, salvo en la jugada del gol del empate que concretó el belga Yannick Carrasco.

De allí la dolorosa síntesis de la derrota que brindó el "Cholo" tras el partido, sabedor de que su equipo lo dio todo, que no tenía más y que él, en el duelo de los entrenadores, demostró mayor inteligencia que "Zizou". Primero por lograr con el ingreso de Carrasco en el segundo tiempo el cambio de ritmo que necesitaba el equipo y después por dosificar los cambios y llegar más entero al alargue de 30 minutos.

Zidane, en cambio, no tuvo más remedio que reemplazar al lesionado Carbajal por Danilo pero se equivocó feo al sustituir prematuramente a Kroos y a Benzema, y quedarse sin cambios en el suplementario con medio equipo pidiendo auxilio por los calambres.

Lo que no puede negársele a Zidane es que conserva el toque de varita mágica que el destino le deparó, ya que con el Real ganó la "Champions" de 2002 como jugador, la de 2014 como ayudante de campo de Carlos Ancelotti y ahora la de 2016 con apenas cinco meses como entrenador.

El Real Madrid logró el título por undécima vez en la final más dura que afrontó desde la primera en 1956, en tiempos del incomparable Alfredo Di Stéfano, y que ya suman 14. Y fue la más dura porque el nivel de juego del equipo no corre paralelo a la cotización del plantel.

La realidad es que el Real Madrid tiene tres jugadores superlativos: Sergio Ramos (el jugador más valioso de la final), el formidable galés Gareth Bale y Cristiano Ronaldo, goleador de la "Champions" con 16 tantos pese a sus "vacaciones" en la final y en la segunda semi con el Manchester City de Agüero (la primera no la jugó por lesión).

Los demás son buenos futbolistas y punto. Parecen mejores de lo que son porque juegan con la camiseta del Real Madrid y no con la de un equipo menos poderoso. Incluidos el brasileño Marcelo, que es mucho más atacando que defendiendo, y Benzema, que como nueve de punta no es más que Gonzalo Higuaín.

Aquí hay que preguntarse si tienen más valor los 28 goles del francés en esta temporada contra los 38 que hizo el argentino en el Napoli sin tantos acompañantes marketineros.

Y que este Real Madrid es un equipo más utilitario y menos lujoso de lo que sugieren sus cotizados integrantes lo atestigua el propio Zidane, que equilibró el funcionamiento del equipo con el ingreso del brasileño Casemiro para acompañar al alemán Kroos y al croata Luka Modric.

Ganó así en solidez pero se quedó sin llegada con los volantes, porque ninguno pisa seguido al área rival, al punto que entre los tres marcaron cuatro goles en la temporada. Claro que esto lo compensa con el poder de fuego de Cristiano, Benzema y Bale, que significaron en esta temporada 74 de los 110 goles del equipo en la Liga española.

La Casa Blanca goza de su undécimo título de la Liga de Campeones en una final en la que lo mejor fue el espectacular show en la previa con Alicia Keys y Andrea Bocelli, y la emocionante definición por penales.

El Atlético se queda con el reconocimiento de una gran "Champions", sus resonantes victorias sobre el Barcelona y el Bayern Munich y un dignísimo subcampeonato. Muy a pesar de que Simeone declare que "del segundo nadie se acuerda". Este no será el caso.

back to top