Mar del Plata: Productores del cordon frutihortícola, en crisis

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La mayoría de los marplatenses ha escuchado hablar, al menos una vez, del cordón frutihortícola. Pocos lo conocen y, la mayoría, tal vez por omisión, desconoce que detrás de muchas de las verduras y frutas que compran hay una realidad compleja y de mucho trabajo que vive “atrás” de la ciudad, entre Sierra de los Padres y Batán, donde miles de plantaciones producen buena parte de los alimentos que se consumen a diario y que también llegan a distintos puntos del país. Ese entramado, tan rico y lleno de potencial, atraviesa hoy uno de sus momentos más críticos de los últimos años.

El sector es amplio y diverso, pero su problemática podría resumirse así: cayó el consumo, bajó la venta, aumentaron los costos y se volvió más difícil vender la producción, cuyo precio lo regulan la oferta y la demanda, no los productores. Hoy hay menos tierras en producción, ya que muchos no disponen de capital para volver a sembrar. A esto se suman los efectos climáticos y el deplorable estado de los caminos rurales, que complica la vida diaria y “aleja” a los compradores. El sector, afirman, “involucionó”.

“El sector claramente no está bien. Hace años viene con efectos meteorológicos adversos, cayó mucho la venta y esto hizo que se perdiera mucha mercadería, por lo cual no hay capital de inversión”, explicó Ricardo Velimirovich, presidente de la Asociación de Productores Frutihortícolas de General Pueyrredon, en diálogo con LA CAPITAL.

“Estamos perdiendo productores o, mejor dicho, cantidad de predios productivos. Sucede que algunas tierras que se alquilaban para el sector frutihortícola ya no se están alquilando, porque no hay capital para sembrar. Así que hay productores que terminan juntándose entre sí para seguir adelante“, desarrolló.

La situación también obliga a muchos productores a achicarse. “Esto está pasando mucho. Involucionamos, porque hay lo que llamamos medieros, es decir, el que trabaja a porcentaje de los campos. En su mayoría, hoy es así”, dijo.

Para Velimirovich, una de las principales causas de esta crisis es la caída del consumo, y remarcó que los productores no son quienes fijan el precio que finalmente paga el consumidor. A modo de ejemplo, indicó: “El tomate, en cuatro meses de producción plena, solo 15 días estuvo por arriba del costo productivo. Entonces, al no poder recuperar la inversión, se perdió el capital”.

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“A nosotros nos ponen el precio comercial y eso nos limita mucho. Tenemos que sembrar sin saber cuánto vamos a vender, y si encima no lo vendés, es peor aún“, agregó.

Algunos productores recurren a líneas de financiamiento para poder continuar. “Contamos con una línea rápida de créditos que se hace a través del Ministerio de Desarrollo Agrario, que no es mucha plata, pero permite seguir produciendo. Algunos productores la usan para pagar deudas y después vuelven a sembrar”, contó.

“La realidad es que hacemos magia y enlaces para no perder productores, aunque a veces desde el sector político esto pasa desapercibido, y el consumidor tampoco lo ve”, agregó.

A las dificultades comerciales se sumaron “cuatro años seguidos con efectos meteorológicos importantes en el sector, y en ese tiempo buscamos ayuda y no apareció nada”, recordó el productor, que también mencionó el impacto de la sequía. “En ese período nos aumentaron exponencialmente la luz. Eso no ayuda, y no es cuestión de llorar, es ser realista con lo que pasa en el sector”, marcó.

Y continuó: “Si no te dan los costos, invertiste un montón de plata y encima te aumentan la luz, y tenemos que refinanciar las boletas porque eran impagables. Llega un momento en que el productor y toda su familia se saturan. Algunos prefieren irse a trabajar con camiones o en algún comercio. Es lamentable”.

En la fruticultura, comentó, “las personas que invirtieron y perdieron se van, se dedican a otro rubro”, algo que también se ve en la juventud.

“Se trabaja mucho con los jóvenes, ya que las producciones son muy familiares. Pero ahí aparecen muchos jóvenes desesperanzados porque llevan varios años sin ganar, y eso golpea a toda la familia. Entonces muchos evalúan dedicarse a otra cosa“, lamentó.

Caminos rurales

Días atrás LA CAPITAL hizo referencia en un artículo al mal estado de los caminos rurales de General Pueyrredon, en especial el de San Francisco, el único asfaltado en la zona.

Buena parte del principal camino que conecta la Ruta 88 con la Ruta 226 está visiblemente deteriorado, lo que complica y pone en riesgo a quienes lo usan a diario. Familias, productores y conductores de camiones deben maniobrar para esquivar pozos y tramos rotos en un camino pensado justamente para el tránsito pesado.

“El camino es nuestra fuente de ingreso para la venta, para salir a vender y también para la vida social”, explicó Velimirovich, y aseguró: “Ver el estado en el que están los caminos da bronca, teniendo en cuenta que hay una escuela primaria, una secundaria y un jardín de infantes”.

“El camino de San Francisco está en muy mal estado, y los camiones que transitan por allí tienen que atravesar todos los pozos para circular o para llegar al Parque Industrial. Esto le pasa a empresas medianas o hasta a Lamb Weston, que guarda sus camiones en Santa Paula y llega atravesando pozos hasta su planta en el Parque“, contó, y se preguntó por qué no se invierten fondos de la Tasa Vial en este camino.

El referente de los productores señaló además que el problema termina impactando en uno de los puntos centrales de la actividad: conseguir compradores. “Los camiones vienen cada vez con más tecnología, y hoy eso permite que la mercadería dure mucho más. Vienen incluso desde Paraguay a cargar mercadería a Mar del Plata, y resulta que al llegar no pueden entrar los camiones“, explicó.

En la práctica, los productores terminan llevando la mercadería hasta la ruta. “Tienen que hacer ‘miles’ de viajes hasta la ruta para llevar la mercadería, que se golpea toda. Y eso, por supuesto, quita el entusiasmo de venir a comprar acá. Eso aleja a los compradores”, advirtió.

Un censo después de 20 años

En medio de este escenario, la provincia de Buenos Aires prepara un censo hortiflorícola, que comenzará el 1 de septiembre y se extenderá, en principio, hasta el 31 de octubre. El relevamiento estará a cargo del Ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense, junto al Ministerio de Economía y la Dirección Provincial de Estadística.

“Es importante porque hace 20 años que no se hace ningún censo, y porque además hay cambios en lo que se produce, en la cantidad de productores y en el funcionamiento del sector en toda la provincia de Buenos Aires”, explicó Velimirovich, quien participará como uno de los supervisores.

cara al censo, capacitación para los censistas y supervisores en las oficinas del INTA,

De cara al censo, se realizó en las oficinas del INTA una capacitación para los censistas y supervisores.

Días atrás se realizó una capacitación para los censistas y supervisores en las oficinas del INTA, donde se compartieron detalles sobre el relevamiento, que según pudo saber LA CAPITAL será anónimo y alcanzará a todo el sector, con especial atención en las producciones hortícolas y florícolas, incluidos viveros y producciones de flores de corte.

La información relevada permitirá contar con datos actualizados sobre la realidad del sector hortiflorícola, dimensionar su importancia y fortalecer el diseño de políticas públicas orientadas a su desarrollo. Toda la información recopilada será utilizada exclusivamente con fines estadísticos y de planificación, garantizando la confidencialidad de los datos aportados.

También preocupa la seguridad

A los problemas productivos, comerciales y de infraestructura se suma la preocupación por la seguridad en las zonas rurales. “Tenemos más problemas que antes”, afirmó Velimirovich.

En los campos se registran distintas modalidades delictivas, que han aumentado a la par del incremento de hechos de inseguridad en los barrios de Mar del Plata. Meses atrás los productores habían logrado establecer un sistema de coordinación con las comisarías de la periferia para responder rápidamente ante situaciones de inseguridad, pero la situación cambió.

“Hoy las comisarías se quedaron sin personal y sin patrullas. Dependemos de Comando”, dijo el productor y compartió una experiencia reciente: “Hace unos días hablé con alguien de la Departamental para que me explicara qué nos corresponde, si la zona norte o la zona sur, y me dijo: ‘Juan B. Justo’. Le expliqué que acá no tenemos calles, que esto es campo. Me terminaron diciendo que iban a revisar los planos y después me llamaban. Sí, a revisar los planos. Todavía estoy esperando que me llamen“, completó.

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