Sigue creciendo la pobreza y la informalidad

Los datos de empleo y actividad económica golpean al centro del modelo libertario y ponen en duda, una vez más, su sostenibilidad en el plano social y político. Sube el desempleo, avanza la precarización y también la informalidad. Una app le contó a Ámbito que cada año sube un 25% la cantidad de conductores. Los centros urbanos con entramado industrial son los más golpeados. La brecha entre ganadores y perdedores es siete veces más grande que en la convertibilidad. La caída de ingresos afecta a actividades insólitas: el sector funerario siente el golpe de la crisis.
El Gobierno puede celebrar que en un año hubo 250.000 ocupados más o puede lamentar que en ese lapso se sumaron 350.000 trabajadores informales al mercado laboral, mientras desaparecieron 100.000 puestos formales. Y ni siquiera el avance de la precarización alcanzó para contener el desempleo: subió del 7,6% al 7,9%.
Los saltos más fuertes se siguen concentrando en las economías urbanas con anclaje industrial. Gran Rosario lideró la tabla con un 11,5% —subió 3,8 puntos porcentuales en un año—; le siguió el Gran Córdoba, donde el desempleo subió 1,6 puntos porcentuales hasta alcanzar el 10,5%, y Mar del Plata completó el podio con un 9,9% de desocupación, luego de una suba de 3,6 puntos porcentuales.
Según los datos de la Federación Industrial de Santa Fe, el nivel de actividad sectorial en la provincia enfrentó en julio una nueva disminución del 2,9% interanual y una baja del 3,5% en la medición acumulada anual. El 66% de las ramas mostró caídas, pero la maquinaria agrícola, los autos y el rubro metalúrgico fueron los más perjudicados, actividades con fuerte presencia en Rosario.
En este punto, la destrucción parece más regresiva que creativa. La informalidad laboral pasó del 43,2% al 45% en el último año. “El aumento se explica fundamentalmente por la dinámica del empleo por cuenta propia. En los últimos dos años y medio pasaron de representar el 13,2% del total de ocupados al 17%: uno de cada seis ocupados es un trabajador por cuenta propia informal”, explicó el investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, Luis Campos.
Una de las plataformas que conecta a choferes con pasajeros le contó a este medio que desde 2024 registra un crecimiento anual del 25% en la oferta de conductores. Ya tiene unas 500.000 personas trabajando. La pregunta es si este mecanismo de refugio encontrará un límite y si, a partir de ese techo, el desempleo comenzará a crecer a mayor velocidad.
Por lo pronto, según contaron a Ámbito, las apps se expanden territorialmente hacia el interior del país e incluso comienzan a encontrar demanda fuera de las capitales de cada provincia. Autos, motos, bicicletas, hombres, mujeres, jóvenes y ancianos recurren a este mecanismo para no perder por completo sus ingresos o para complementar aquel salario que se volvió insuficiente.
Según la consultora Sentimientos Públicos, entre quienes trabajan —formales e informales—, cuatro de cada diez complementan sus ingresos con changas, apps o un segundo empleo. No es una cuestión de preferencia: más del 70% desearía tener un trabajo en blanco, según el mismo relevamiento. Las encuestas posicionan al trabajo al tope de las preocupaciones de los argentinos, mientras muestran un retroceso en la imagen presidencial.
¿Por qué no aplaudieron a Luis Caputo?
A diferencia de Luis Caputo, al analista financiero Leandro Zicarelli no le sorprendió que los empresarios presentes en el evento por el Día de la Exportación no aplaudieran al Ministro cuando anunció un nuevo presupuesto con superávit en las cuentas públicas. “El mercado da por descontada la disciplina fiscal de Milei, pero ahora está mirando otra cosa”, explicó en referencia, justamente, a la marcha de la economía urbana.
El círculo rojo sigue de cerca estos datos porque tienen una relación íntima con el clima social. En ese sentido, para el Gobierno termina una mala semana, pero empieza otra mala semana. El INDEC, que evidenció días atrás el retroceso de la actividad en el segundo trimestre, publicará el próximo jueves la incidencia de la pobreza y la indigencia en 31 aglomerados urbanos durante el primer semestre de 2026.
Según un informe de la consultora ExQuanti, la pobreza volvió a crecer durante el primer semestre de 2026 y alcanzó a unas 15,1 millones de personas: 1,7 millones más que en el segundo semestre de 2025. Entre las razones aparecen el deterioro del empleo formal, el avance de la informalidad y una recuperación de los ingresos que perdió impulso.
Un círculo vicioso difícil de romper
“Estamos en una especie de círculo vicioso: cae el consumo, cae la recaudación, el Gobierno ajusta y así volvemos a empezar”, advirtió un reputado consultor del mundo industrial. Los ingresos tributarios trajeron otro mal trago en agosto y acumulan una baja del 3,8%. La caída forzó a Caputo a afilar la motosierra este año. ¿El resultado? Una caída del 0,6% de la actividad durante el segundo trimestre.
Aun dentro de ese resultado, hay divergencias enormes. Jorge Vasconcelos, economista jefe del IERAL de la Fundación Mediterránea, advierte que la diferencia en el ritmo de crecimiento entre los ganadores y los perdedores es del 13,4%, casi siete veces mayor que durante los años 90. El problema es quiénes integran cada grupo: los ganadores son intensivos en el uso de recursos naturales y los perdedores, en mano de obra.
Así volvemos al punto de inicio: a la fuerte suba del desempleo en los centros urbanos, donde se concentra el grueso del electorado y buena parte del consumo. El crecimiento de la informalidad, la caída en la imagen del Gobierno y el endurecimiento de las condiciones financieras dificultan un rebote.
El parate de esa rueda alcanza a actividades cuya demanda se creería inelástica, como las casas velatorias y los crematorios. En una reunión de empresarios de distintos rubros, se escuchó a un representante del sector contar que atraviesan una profunda crisis por la caída de los ingresos y el retiro de las ayudas que otorgaban las obras sociales. Sí, la crisis llega hasta los muertos.