Fuerte reclamo de la industria del calzado, por los costos productivos, caída del consumo y la importación

La industria argentina del calzado atraviesa un escenario de fuerte deterioro, marcado por la caída del consumo interno, la competencia de productos importados y las dificultades para sostener los costos de producción. Según cifras difundidas por las entidades empresariales del sector, durante los últimos dos años cerraron más de 200 fábricas y se perdieron alrededor de 10.000 puestos de trabajo.
Frente a esta situación, fabricantes y trabajadores decidieron trasladar su reclamo a las calles con una iniciativa que combina la protesta industrial con la solidaridad. De esta forma, la agrupación Zapateros Unidos realiza un "zapatazo solidario" en Plaza de Mayo, donde entregará aproximadamente 1.000 pares de zapatos a personas que los necesiten.
La actividad se realiza bajo la consigna "Regalamos nuestro trabajo porque nos ponemos en tus zapatos". Los organizadores buscan visibilizar la acumulación de mercadería sin vender, la pérdida de empleos y las dificultades que enfrentan las empresas nacionales para competir en el mercado.
En diálogo con Ámbito, Lito Albano, dueño de Calzados Luna Chiara y representante de Zapateros Unidos, describió la situación comercial: "Nosotros estamos muy mal, no podemos vender calzado y tenemos mucho stock de zapatos". El fabricante explicó que la iniciativa surgió como una forma de expresar el rechazo a la política económica nacional y, al mismo tiempo, brindar ayuda a sectores particularmente afectados por la pérdida del poder adquisitivo.
"Nos manifestamos en repudio a las medidas económicas del Gobierno y a favor de la gente que hoy lo necesita, porque hemos citado a los jubilados que van los miércoles para entregarle un par de zapatos a cada uno", señaló Albano. La propuesta pretende mostrar una de las contradicciones que atraviesa al sector: mientras las fábricas acumulan productos que no consiguen comercializar, una parte de la población encuentra dificultades para acceder a bienes básicos.
El deterioro de la actividad también aparece reflejado en las estadísticas oficiales. Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la producción de calzado cayó 26,6% interanual en septiembre, un retroceso que profundizó las dificultades de las empresas para mantener sus niveles de actividad. La menor demanda interna se combinó con el ingreso de mercadería extranjera y con el incremento de los gastos necesarios para sostener las plantas industriales.
Para los representantes del sector, el principal problema no se limita a la competencia externa, sino que también responde a la reducción del dinero disponible en los hogares. "Todo el sector industrial y comercial está en crisis, debido al poder adquisitivo en baja de la gente, por los aumentos desmedidos en la energía, en el transporte, en alquileres.
La contracción de las ventas afecta especialmente a las fábricas que dependen del mercado interno, ya que deben afrontar costos laborales, energéticos, logísticos e impositivos aun cuando disminuye la cantidad de unidades comercializadas. La acumulación de stock obliga a reducir nuevas órdenes de producción, dificulta la reposición de insumos y compromete la continuidad de los establecimientos. En ese escenario, las empresas más pequeñas enfrentan mayores limitaciones para absorber períodos prolongados de baja actividad.
El presidente de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC), Horacio Moschetto, también advirtió sobre el impacto de la retracción del mercado interno. Desde la entidad señalaron que la menor demanda se combina con la competencia de productos extranjeros, el crecimiento de las compras mediante plataformas digitales y las operaciones comerciales irregulares. Entre las prácticas denunciadas aparecen el contrabando, el fraude marcario y la comercialización informal, que, según los fabricantes, generan condiciones desiguales frente a las empresas que cumplen con las obligaciones del mercado formal.
Las consecuencias ya se observaron en distintas regiones industriales del país. Entre los casos mencionados por las organizaciones del sector se encuentran los cierres de establecimientos de la compañía brasileña DASS en Coronel Suárez, provincia de Buenos Aires, y Eldorado, en Misiones. Estas plantas participaban en la fabricación de calzado para marcas internacionales y sus dificultades se convirtieron en ejemplos del impacto de la crisis sobre las economías regionales y el empleo especializado.
La competencia que preocupa a los fabricantes argentinos
El avance de las importaciones de calzado constituye uno de los principales motivos de preocupación para los empresarios nacionales. Las entidades del sector denuncian que determinados productos ingresan a valores considerablemente inferiores a los costos de fabricación local, una situación que dificulta sostener precios competitivos en un mercado donde los consumidores priorizan cada vez más las alternativas económicas.
"El sector actualmente se encuentra en su etapa final, estamos teniendo muchos problemas. La competencia es desleal, entran artículos a precios irrisorios importados, con una posible derogación de una ley anti-dumping, con entrada de zapatos a precios increíbles y ahí va a ser la muerte final de nuestra producción nacional", advirtió Albano. El empresario expresó así su preocupación por los posibles cambios en las medidas de defensa comercial que afectan a determinados productos importados.
Los mecanismos anti-dumping buscan responder a situaciones en las que determinados bienes se comercializan en el mercado de destino a precios considerados objeto de dumping, siempre que se cumplan las condiciones previstas por la normativa. En la industria del calzado, los fabricantes temen que la eliminación o modificación de estas herramientas profundice las diferencias de precios frente a la producción extranjera aunque el ingreso de productos a valores bajos no constituye por sí solo una práctica de dumping, ya que su determinación requiere una investigación específica.
La preocupación también está relacionada con la evolución de las políticas comerciales del gobierno de Javier Milei. Albano señaló que el sector teme un agravamiento de la situación a partir del 14 de diciembre, fecha que mencionó en relación con una posible modificación de las medidas antidumping. "Creo que la situación va a empeorar, si siguen estas medidas va a empeorar día a día", sostuvo.
La combinación de precios importados más bajos y pérdida del poder adquisitivo plantea un problema adicional para las fábricas nacionales. En un contexto de ingresos ajustados, muchos consumidores eligen el producto de menor precio disponible, mientras los fabricantes locales aseguran que no pueden trasladar íntegramente sus costos sin perder ventas. Esta tensión entre la necesidad de acceder a calzado económico y la preservación de la producción argentina se encuentra en el centro del reclamo sectorial.