Theresa May busca nuevos mercados en China, mientras en Londres amenazan su liderazgo

La primera ministra británica, Theresa May, vaticinó hoy una "era dorada" para las relaciones comerciales entre China y el Reino Unido tras el Brexit, durante una visita oficial a Beijing en el que la líder conservadora se vio obligada a defender su liderazgo, amenazado por sus propios correligionarios en Londres.

Rumbo a China en un avión de la Royal Air Force, May esquivó las críticas de sus compañeros del Partido Conservador sobre su manejo de las negociaciones del Brexit y aseguró que no se rendirá.
"En primer lugar, estoy sirviendo a mi país y a mi partido. No soy un desertor y hay un trabajo a largo plazo por hacer", dijo a periodistas que viajaban con ella.

El objetivo del gobierno es "alcanzar el mejor acuerdo sobre el Brexit, es necesario asegurarnos que retomaremos el control de nuestro dinero, de nuestras leyes, de nuestras fronteras, que podamos firmar acuerdos comerciales con el resto del mundo", indicó la premier, citada por la agencia de noticias Ansa.

Pero mientras la primera ministra se embarca en su gira de tres días, en Londres, la Cámara de los Lores -la cámara no electa- se prepara para debatir la Gran Ley de Salida de la Unión Europea (UE), que ya fue aprobada por los Comunes a mediados de enero.

La mayoría de los lores, más pro europeos que los miembros de la cámara baja, ya han advertido que la ley, tal como está redactada, es "inaceptable" y hay más de 200 peticiones de palabra, por lo que se espera que el debate se extienda por varias horas.

En Beijing, May se reunió con su par chino, Li Keqiang, en el Gran Palacio del Pueblo y ambos resaltaron la "era dorada" que se ha abierto para las relaciones entre los dos países.
"Estamos decididos a profundizar aún más nuestra relación comercial y somos ambiciosos de lo serán nuestras futuras relaciones comerciales", aseguró May, y precisó que durante su visita a China se firmarán acuerdos comerciales por más de 9.000 millones de libras, unos 13.000 millones de dólares.

Ambos países lanzaron también una revisión conjunta de comercio e inversión para "identificar prioridades" de bienes, servicios e inversión, al tiempo que acordaron medidas para mejorar el acceso al mercado chino y eliminar las barreras comerciales.

May agradeció "las oportunidades" brindadas por La Franja y la Ruta, una iniciativa china para revivir antiguas rutas comerciales entre Oriente y Occidente.

Sin embargo, aclaró que espera que los dos países sigan trabajando en conjunto para garantizar que el esfuerzo "cumpla con los estándares internacionales".

Por su parte, Li aseguró que sus lazos no se verán afectados por los vaivenes de las negociaciones entre el Reino Unido y la UE.
"El Brexit es una situación que enfrentan nuestros dos países. Nuestra relación bilateral no cambiará. Tendremos evaluaciones y discusiones sobre nuestra relación comercial para hacer que nuestra relación económica y comercial avance", prometió el premier.

Tras un primer encuentro ameno con el jefe de gobierno chino, May se prepara para reunirse mañana con el presidente Xi Jinping.

May llegará al encuentro con Xi bajo presión de abordar algunos asuntos espinosos para el gigante asiático, como la situación política en Hong Kong, una ex colonia británica devuelta a China en 1997 y que actualmente goza de cierto grado de autonomía a la vez que reclama apertura democrática.

El ex gobernador británico de Hong Kong, Chris Patten, escribió una carta a May en la que señala que Hong Kong enfrenta "amenazas cada vez mayores a las libertades básicas, los derechos humanos y la autonomía" que se le prometió a su pueblo cuando ese territorio fue entregado a China.

La organización Human Rights Watch también instó a la líder británica a "endurecerse con China" en materia de derechos.

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