4 de julio: Se cumplen 40 años de la Masacre de San Patricio

Hoy cuatro de julio se cumplen 40 años de la masacre de San Patricio. Ese día, asesinos profesionales, militares, amparados por la dictadura argentina, asesinaron en el barrio de Belgrano a tres sacerdotes palotinos y dos seminaristas: el padre Alfredo Leaden, el padre Alfredo Kelly, el padre Pedro Duffau, Salvador Barbeito y Emilio Barletti. En aquel momento el padre Jorge Mario Bergoglio era Provincial de los Jesuitas, elegido en 1973, y hacía dos años que monseñor Pio Laghi era nuncio en Argentina.
Hasta hoy no existe una verdad histórica y jurídica pese a que se llevaron a cabo dos juicios (presididos por los jueces Blondi y Rivaroli respectivamente) y diversas investigaciones periodísticas. Se conocen públicamente algunos nombres de probables autores materiales de la masacre, cómplices o mandantes. En aquel momento, por pedido del nuncio Pio Laghi y del cardenal Juan Carlos Aramburu, arzobispo de la capital, se confió una investigación al padre Efraín Sueldo Luque. Sobre las conclusiones no se sabe casi nada y tal vez la apertura de los Archivos Vaticanos permitirá conocer los resultados de la misma.
Las víctimas. Alfredo Leaden, sacerdote, 23 de mayo de 1919, Buenos Aires; Alfredo José Kelly, sacerdote, 5 de mayo de 1933, Suipacha; Pedro Eduardo Dufau, sacerdote, 13 de octubre de 1908, Mercedes; Salvador Barbeito Doval, seminarista, 1 de septiembre de 1951, Pontevedra (España); Emilio José Barletti, seminarista, 22 de noviembre de 1952 San Antonio de Areco.
Ese día nefasto, a la una de la madrugada aproximadamente, tres jóvenes, Luis Pinasco, Guillermo Silva y Julio Víctor Martínez, vieron dos autos estacionados frente a la iglesia de San Patricio. Como Martínez era hijo de un militar, pensó que aquellos vehículos sospechosos podían estar relacionados con un posible atentado contra su padre, y se dirigió inmediatamente a la Comisaría de policía Nº 37 para hacer una denuncia y señalar el hecho.
Pocos minutos después un automóvil de la policía llegó al lugar y el oficial Miguel Ángel Romano habló con las personas que estaban en el auto sospechoso. A las 2 de la mañana, Silva y Pinasco vieron a un grupo de personas armadas con pistolas bien visibles que entraban en la iglesia. A la mañana siguiente, a la hora de la primera misa, un grupo de fieles encontró cerradas las puertas del templo.
Entonces el joven Fernando Savino, organista de la parroquia, entró a la casa de los sacerdotes a través de una ventana y encontró los cuerpos acribillados. Los asesinos habían escrito con tiza en una puerta: “Por los camaradas dinamitados en Seguridad Federal. Venceremos. Viva la Patria” (La dinamita se refería al atentado con explosivos del grupo Montoneros, que dos días antes había provocado la muerte de 20 policías que se encontraban en el comedor del Cuartel). Sobre una alfombra también habían escrito: “Estos zurdos murieron por ser adoctrinadores de mentes vírgenes y son M.S.T.M.” (sigla conocida que significaba “Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo”).