Rosato: “El rebote de la actividad que festeja el Gobierno es un espejismo, porque las Pymes cierran todos los días”


El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, alertó por la grave asimetría que atraviesa la Argentina, donde el blindaje de las variables financieras convive con un profundo deterioro del entramado productivo, y advirtió que la política económica consolidó un letal "efecto pinza" que destruye la rentabilidad de las fábricas al encarecer aceleradamente los costos de producción. 

"Estamos ante un modelo que festeja la paz cambiaria y el riesgo país a costa de la destrucción sistemática del mercado interno y la aniquilación de las Pymes. El rebote de la actividad del que habla el Gobierno es un espejismo para la economía real, porque el crecimiento no derrama y está atado exclusivamente a sectores extractivos que no generan empleo masivo. Mientras tanto, las fábricas y los comercios siguen bajando las persianas todos los días", aseguró Rosato. 

El presidente de IPA insistió en "la necesidad de tener una macroeconomía estable y previsible para planificar los negocios", pero dejó claro que "antes que nada es prioritario que existan condiciones para el desarrollo de las empresas". 

"De nada sirve tener estabilidad financiera si las Pymes quiebran. Lo único que estamos planificando son los despidos o los cierres de las fábricas y eso no coincide con un plan de un gobierno capitalista y libre", sentenció. 

El dramático panorama encuentra su respaldo absoluto en el último Informe de Coyuntura Económica elaborado por el Observatorio IPA, que dirige el economista Federico Vaccarezza, el cual detalló que la economía evidenció "una peligrosa dualidad: el crecimiento está concentrado exclusivamente en los sectores primario y financiero". 

La consecuencia más severa de este modelo se refleja en la crisis sociolaboral. El documento precisó que "el mercado de trabajo encadena 26 meses consecutivos en terreno negativo y acumula la destrucción de 364.554 empleos asalariados desde diciembre de 2023". Esta sangría se complementó con la "desaparición definitiva de 24.978 empresas aportantes", un escenario que castigó con dureza a la industria manufacturera, el sector privado más afectado tras registrar una baja interanual de 48.950 puestos formales. 

Rosato subrayó la asfixia que padecen las Pymes debido a la combinación de una inflación rígida y un tipo de cambio inamovible. De hecho, el Observatorio IPA definió esta trampa como un "efecto pinza", en el cual "los costos en pesos suben rápido mientras que el tipo de cambio oficial permanece planchado", quitando competitividad externa a las fábricas y encareciendo a la economía nacional en dólares.

"Esta inercia, dominada por los ajustes recurrentes en los precios Regulados (+4,7%), alimenta el 'efecto pinza': los costos en pesos suben rápido frente a un tipo de cambio nominal planchado por la política de 'emisión cero', lo que encarece severamente a la economía en dólares y deteriora la competitividad externa", detalló Vaccarezza en el informe. 

Esta asfixia productiva es el correlato directo del derrumbe de la demanda. El informe del Observatorio alertó que "las ventas en supermercados cerraron el primer trimestre con un retroceso continuo del -3,1%". La crisis de ingresos empujó a los consumidores a financiarse para sobrevivir, evidenciando un agudo endeudamiento donde casi el 60% de las compras en supermercados se realizaron mediante tarjetas de crédito u otros medios de pago diferidos. 

Por otro lado, el Observatorio IPA cuestionó la robustez de las cuentas externas, amparándose en el análisis técnico que definió al saldo comercial positivo como un "superávit por compresión". Según el informe, si bien el país acumuló un saldo favorable de USD 8.277 millones, las divisas ingresaron principalmente por los sectores primarios y extractivos, mientras que la compra externa de "Bienes de Capital (-7,1%) y Piezas (-23,1%) se desplomó", exponiendo la parálisis absoluta de la inversión productiva. 

El análisis económico de la entidad advirtió sobre la viabilidad del rumbo actual, recordando que incluso el FMI "advierte sobre los límites de la viabilidad social ante la fatiga del ajuste". Ante la falta de motores claros de reactivación interna, la entidad proyectó un escenario crítico en caso de fallar el flujo de divisas, lo que forzaría un mayor cepo cambiario que asfixiaría aún más a la industria y pondría en jaque el capital político del programa de estabilización.  

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