OCDE recorta el crecimiento de la Argentina para este año

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (Ocde) presentó este miércoles un informe según el cual la economía mundial mostrará al cabo de este año un mejor desempeño que el esperado frente a las consecuencias de la guerra en Oriente Medio, los precios de la energía y los fenómenos climáticos extremos. De esta manera, elevó su proyección de crecimiento global. Sin embargo, en ese contexto optimista volvió a recortar sus estimaciones para la Argentina: a 2,6% para este 2026 y a 3% para 2027.

Se trata, para el país, de una baja de 0,2% para este año, contra el 2,8% de crecimiento de la anterior previsión que, además, implicaba un recorte de 1,6% respecto a la evaluación previa.

El informe estima que la economía mundial crecería 2,9% este año, por encima del 2,6% que el organismo evaluaba en junio. Para 2027, en cambio, redujo la previsión a 3%, desde el 3,1% anterior. No obstante, aún con un horizonte menos comprometido que el relevado hace dos meses, el ritmo de la economía previsto para 2026 implica una desaceleración frente al crecimiento de 3,4% registrado efectivamente en 2025.

«El crecimiento económico mundial se ha desacelerado, pero se ha mantenido resiliente«, resumió el organismo.

La Ocde atribuye el escenario resiliente a varios factores. Uno de ellos remite a las medidas de apoyo implementadas por distintos gobiernos para amortiguar el impacto de los precios de la energía. Otros, al reemplazo parcial de algunas materias primas, el aumento de la oferta energética fuera de las economías del Golfo y la utilización de reservas de petróleo.

Argentina, a contramano

Para la Argentina, la Ocde volvió a bajar sus estimaciones. Después de una expansión de 4,5% en 2025, proyecta que la economía argentina crecerá 2,6% en 2026.

La cifra representa una reducción de 0,2 puntos porcentuales respecto de su previsión anterior.

Para 2027 también ajustó a la baja su pronóstico: ahora espera un crecimiento de 3%, 0,5 puntos menos que en la estimación previa. De esta manera, el organismo anticipa una moderación clara de la actividad después del rebote registrado durante 2025.
 
El Niño hace ruido

Más allá de la guerra y del costo de la energía, la Ocde hizo foco especial en otra amenaza: el fenómeno de El Niño.

Según la agencia EFE, el organismo estima una probabilidad del 95% de que el fenómeno se produzca entre octubre y diciembre de 2026, con posibles efectos sobre los precios agrícolas durante los próximos dos años.

La agencia AFP agregó que podría tratarse del episodio más potente registrado hasta el momento y que sus efectos podrían extenderse hasta 2027.

La combinación de eventos climáticos extremos y problemas persistentes en el suministro de fertilizantes originarios del Golfo podría aumentar la presión sobre los precios de los alimentos. Para la Argentina, ese riesgo resulta especialmente relevante por el peso del sector agropecuario en las exportaciones y en el ingreso de divisas.

Buena nota en inflación

La Ocde prevé que continúe el proceso de desinflación en el país. Según el informe, se ubicaría en 30,8% durante 2026.

El organismo espera una desaceleración pese a reconocer obstáculos derivados del encarecimiento de la energía y de los fertilizantes.

Contracara: mejoras de estimaciones para México y Brasil

Dentro de América Latina, en el informe México aparece como uno de los países con mayor mejora en las previsiones.

La Ocde elevó en 0,7 puntos su estimación para México y ahora espera que su economía crezca 1,5% en 2026. Para 2027, mantiene una previsión de 1,8%.

Brasil, por su parte, crecería 2% este año, 0,4 puntos más de lo calculado previamente. Y para 2027 proyecta una expansión de 1,9%.

En comparación, la Argentina tendrá según las estimaciones un crecimiento mayor que las dos mayores economías de la región durante 2026, aunque con una desaceleración bastante más marcada respecto del 4,5% registrado el año pasado.
 
La IA: pros y contras

La inteligencia artificial aparece en el informe como uno de los motores que sostienen la actividad global, aunque con la advertencia de que también puede convertirse en una fuente de volatilidad.

El economista jefe de la Ocde, Stefano Scarpettala, lo definió como un factor «de doble filo»: si las inversiones se traducen en mejoras reales de productividad, pueden impulsar el crecimiento. Pero si la demanda resulta menor a la esperada, cambian las tecnologías o aumentan los costos energéticos, podrían resentirse las ganancias empresarias y aparecer correcciones en los mercados financieros.

El secretario general del organismo, Mathias Cormann, agregó que el verdadero desafío no pasa solo por incorporar herramientas de IA, sino por lograr que transformen efectivamente la forma de operar de las compañías y generen aumentos concretos de productividad.

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